Conoce los beneficios de la Vitamina C

Aprende los beneficios que te proporciona la vitamina C

¿ Qué es la vitamina C ?

La vitamina C, conocida también como ácido ascórbico, es un nutriente hidrosoluble esencial para nuestro organismo. Los seres humanos hemos perdido la capacidad de sintetizarla y esto se debe a las mutaciones que presentan en el gen que codifica la enzima L-gluconolatona oxidasa que es clave en la ruta biosintética. En cambio la mayoría de los animales sí son capaces de sintetizarla endógenamente a partir del metabolismo de la glucosa por la acción de la enzima L-gluconolactona oxidasa. (1) Por esta razón, es necesario que la consumamos a diario ya que no se almacena prácticamente en el organismo.

¿ Dónde puedo encontrar vitamina C ?

Al ser un nutriente hidrosoluble, la vitamina C puede ser encontrada en ciertos alimentos.
Como por ejemplo:

 · Frutos cítricos (naranjas, mandarinas, pomelos)
 · Frutos rojos (fresas, moras)
 · Verduras (espinacas, tomates, pimientos, brócoli)
 · La guayaba
 · El chile

Entre otros. Y la cantidad diaria recomendada para cubrir las necesidades mínimas es de 80 mg al día, para adultos sanos.

¿ Para qué sirve la vitamina C ?

En el cuerpo, actúa como antioxidante, ayudando a proteger las células contra daños causados por los radicales libres.

Y al ser una vitamina hidrosoluble, la vitamina C se implica como cofactor en al menos 300 reacciones bioquímicas de nuestro organismo y su deficiencia debida a una baja ingesta de la misma, se puede asociar a una gran cantidad de síntomas, como por ejemplo: anemia, fatiga, mala cicatrización, sangrado de encías, depresión, entre otros.
Todos estos síntomas son los que se suelen dar en una enfermedad llamada “escorbuto”.
Enfermedad que aparece cuando sufrimos una deficiencia severa de vitamina C. Esta enfermedad era históricamente asociada con los marineros, ya que pasaban largos periodos en alta mar, donde la tripulación no tenía acceso a alimentos como las frutas o verduras ricos en vitamina C. Pero en la actualidad es una afección mucho menos frecuente, aún así puede manifestarse en personas que sufren malnutrición además de personas de avanzada edad. (2) Esta enfermedad es caracterizada principalmente por el debilitamiento de las estructuras de colágeno, y esto conlleva a una mala cicatrización de las heridas así como un deterioro a nivel de la inmunidad. De no ser tratadas a tiempo, las personas con una severa deficiencia de vitamina C pueden sufrir enfermedades de tipo respiratorio graves, como por ejemplo la neumonía. (3)

La debilidad y fatiga producida por la falta de vitamina C se debe una producción insuficiente de L-carnitina, cuya función principal es ayudar al organismo en el proceso de oxidación de las grasas para la obtención de energía.

Asimismo, la vitamina C actúa como cosustrato de la dopamina-β-monooxigenasa, enzima clave para la conversión de dopamina en norepinefrina. Cuando los niveles de vitamina C son bajos, la conversión de estos neurotransmisores es deficiente y puede contribuir a la aparición de depresión, afectando así al estado de ánimo en general. (4) Lo que conlleva a que la fatiga y el malestar emocional se manifieste a nivel físico, reduciendo nuestras ganas de estar físicamente activos. (5)

Beneficios de una suplementación con vitamina C

Está comprobado que aunque tomar complementos orales que contengan vitamina C no evita que cojamos un resfriado, existen ciertos estudios científicos que demuestran que la suplementación con vitamina C puede ayudar a reducir la duración y gravedad del mismo. (6) Aunque para ello es beneficioso empezar a tomarlos antes de resfriarse, a modo preventivo y no como un tratamiento. (7) Se ha visto que la reducción en el tiempo que dura un resfriado común está relacionado con la mejora del sistema inmunológico (8) mientras que la reducción en la severidad de la enfermedad podría explicarse por la propiedad antihistamínica de la vitamina C. (9)

Como ya hemos comentado anteriormente, la vitamina C interviene como cofactor en múltiples procesos metabólicos, y entre sus numerosos beneficios cabe destacar su acción reguladora del sistema inmunitario, además de su actividad antioxidante (protegiendo a las células frente al daño oxidativo). La vitamina C da soporte a la barrera epitelial y nos protege contra los patógenos y radicales libres presentes en el ambiente, tales como (la contaminación, el humo del tabaco y la radiación ultravioleta). Los radicales libres son muy nocivos para nuestra salud, pueden causar envejecimiento, mutaciones en el ADN y también podrían influir en la aparición de enfermedades cardiovasculares, arteriosclerosis, diabetes y cáncer. (10)

Las personas con afecciones gastrointestinales y algunos tipos de cáncer pueden ser más propensas a la deficiencia de la vitamina C. Además, esta vitamina se puede utilizar para incrementar la absorción de hierro del tracto gastrointestinal. (11)
Hoy en día la terapia con altas dosis de vitamina C tiene un uso muy común entre médicos naturópatas y profesionales de la medicina integrativa oncológica como modo de inducir citotoxicidad en las células tumorales. (12)

No obstante, todavía se necesitan estudios complementarios para esclarecer su mecanismo de acción, la hipótesis más común es que hace referencia a sus excelentes propiedades redox, además de a su capacidad de inhibir la angiogénesis y a su contribución en el mantenimiento del sistema inmunitario. (13)

En cuanto a su participación en el funcionamiento normal del sistema inmune, hay que decir que la vitamina C se acumula en elevadas concentraciones en células fagocitarias, como los neutrófilos, mejorando la quimiotaxis, la fagocitosis y la reducción de especies reactivas de oxígeno (ROS). También resulta necesaria para la apoptosis y la eliminación de microbios en sitios locales de infección, disminuyendo la necrosis y el daño celular. El papel de la vitamina C en los linfocitos es menos claro, pero se ha demostrado que actúa mejorando la diferenciación y la proliferación de células B y T, las cuales son encargadas del reconocimiento de patógenos, posiblemente debido a sus efectos de regulación génica. Podríamos concluir que la deficiencia de vitamina C da como resultado una inmunidad deteriorada y una mayor susceptibilidad a las infecciones. Por lo que la suplementación con vitamina C podría ser capaz de prevenir y tratar infecciones respiratorias y sistémicas.

Así como siendo administrada en dosis elevadas (en gramos) podría compensar el aumento de la respuesta inflamatoria y demanda metabólica en caso de infecciones pulmonares. (14)

La vitamina C también actúa como cofactor de las enzimas lisina hidroxilasa y prolina hidroxilasa, estas son enzimas esenciales para la formación normal de colágeno en los distintos tejidos de nuestro organismo, como: la piel, los vasos sanguíneos, los huesos, las mucosas, los cartílagos y los dientes. El papel que tiene la vitamina C es el de mantener el hierro en su estado ferroso (Fe+2) presente en el sitio catalítico de estas enzimas. La función de la 4-hidroxiprolina y la 5-hidroxilisina es estabilizar y consolidar la triple hélice del colágeno a través de enlaces de hidrógeno. (15) Cabe destacar que la vitamina C es un nutriente muy inestable que se descompone fácilmente con la luz y el calor, por ejemplo cuando cocinamos nuestros alimentos, por lo cual no siempre es posible controlar la cantidad de vitamina C que ingerimos a través de nuestra dieta. Este es uno de los mayores motivos por los que es recomendado consumir vitamina C a través de una suplementación, ya que nos proporciona una alternativa eficaz en caso de ser necesitada.

Como elegir la suplementación de vitamina C adecuada.

Plantearse esta cuestión a la hora de elegir un complemento suele ser algo habitual, ya que a causa de su acidez, la vitamina C puede causar ligeras molestias gástricas en personas que tengan un estómago muy sensible. Y dado a que se metaboliza muy rápido, la mejor elección sería escoger un complemento de vitamina C que presente un recubrimiento gastrorresistente. Y de esta manera estaríamos evitando posibles molestias estomacales además de estar aumentando su biodisponibilidad, ya que de esta manera se absorbe directamente en el intestino delgado.

Por otra parte, si lo que buscamos es un complemento a base de vitamina C de procedencia natural, el escaramujo es la mejor opción. Ya que además de ser una de las fuentes vegetales más ricas en vitamina C, contiene bioflavonoides que mejoran la absorción y biosiponibilidad de la misma. Usualmente los complementos a base de escaramujo se potencian con una cantidad estandarizada de vitamina C en forma de ácido ascórbico, ofreciendo de esta manera una mezcla natural, además de potente de la cual poder beneficiarnos para tener una buena salud.


Estos son algunos otros beneficios de la vitamina C

Consumir vitamina C a diario, ya sea gracias a nuestra alimentación o a una suplementación puede también tener muchas otras ventajas, como por ejemplo:

 · Es un protector solar natural.
 · Deja el cabello sedoso y largo.
 · Mantiene nuestras uñas fuertes.
 · Repara heridas causadas por el acné.  
 · Previene signos de la edad.
 · Nos da más energía.
 · Deja nuestra piel resplandeciente.

Dicho todo esto, lo más recomendable siempre es consultar con un médico antes, para estar seguros de que la suplementación y la dosis que vamos a consumir es la adecuada para nuestro caso.

Referencias bibliográficas
  1. Nishikimi, M. et al. Cloning and chromosomal mapping of the human nonfunctional gene for L-gulono-gamma-lactone oxidase, the enzyme for L-ascorbic acid biosynthesis missing in man.  Biol. Chem1994, 269, 13685–13688.
  2. Olmedo J.M, et al. Scurvy: a disease almost forgotten. Inter J Dermatol2006; 45: 909-13.
  3. Hemila, H. Vitamin C and Infections. Nutrients2017, 9, 339.
  4. Carr, A.C. et al. The role of vitamin C in the treatment of pain: New insights.  Transl. Med2017, 15, 77.
  5. Carol S. Johnston et al. Vitamin C Supplementation Slightly Improves Physical Activity Levels and Reduces Cold Incidence in Men with Marginal Vitamin C Status: A Randomized Controlled Trial. Nutrients2014, 6, 2572-2583.
  6. Hemilä, H. Vitamin C intake and susceptibility to the common cold.  J. Nutr.1997, 77, 59–72.
  7. Hemilä, H.; Chalker, E. Vitamin C for preventing and treating the common cold. Cochrane Database Syst. Rev.; 2013, 1, CD000980.
  8. Wintergerst, E.S. et al. Immune-enhancing role of vitamin C and zinc and effect on clinical conditions.  Nutr. Metab.; 2006, 50, 85–94.
  9. Uchida, K.; Mitsui, M.; Kawakishi, S. Monooxygenation of N-acetylhistamine mediated by L-ascorbate.  Biophys. Acta1989, 99, 377–379.
  10. Bjelakovic G. et al. Antioxidant supplements and mortality. Curr Opin Clin Nutr Metab Care2014; 17:40–44.
  11. Lane D.J et al. The Active Role of Vitamin C in Mammalian Iron Metabolism: Much More Than Just Enhanced Iron Absorption!, Free Radic Biol Med2014; 75:69-83.
  12. Heidi Fritz et al. Intravenous Vitamin C and Cancer: A Systematic Review, Integrative Cancer Therapies2014, Vol. 13(4) 280–300.
  13. Abel Ang et al. Vitamin C and immune cell function in inflammation and cancer, Biochemical Society Transactions2018; 46, 1147–1159.
  14. Anitra C. Carr. et al. Vitamin C and Immune Function. Nutrients2017, 9, 1211.
  15. Kelly L. G. and Ronald T. R. Prolyl 4-hydroxylase. Crit Rev Biochem Mol Biol2010; 45(2): 106–124.
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