Leishmaniosis Canina y felina

Cuida a tu mascota frente a la leishmaniosis

¿Qué es la Leishmaniosis ?

La leishmaniosis canina es una dolencia parasitaria transmitida entre animales por la mordida de mosquitos hembra del género Phlebotomus infectados con parásitos Leishmania. En España, es provocada por Leishmania infantum, siendo endémica, especialmente en áreas mediterráneas donde el clima facilita la existencia de mosquitos transmisores.

Los mosquitos, al picar a un animal infectado, ingieren parásitos en estado amastigoste que maduran y se convierten en promastigostes en su sistema digestivo. Estos se transfieren a otro huésped al picar. Al ingresar al nuevo huésped, pueden entrar en los macrófagos o ser consumidos por ellos. Ahí, los promastigostes se convierten en amastigostes, multiplicándose y destruyendo al macrófago, extendiendo la infección.

La severidad de la enfermedad depende de la respuesta inmune del animal. Si es débil, puede desarrollar leishmaniosis cutánea con daños en la piel. En animales con sistemas inmunes muy comprometidos, puede afectar órganos vitales, siendo a menudo mortal. Los tratamientos actuales son extensos, caros y no garantizan que no haya recaídas. Además, la resistencia de los parásitos a ciertos tratamientos ha llevado al uso de medicamentos alternativos, que tienen efectos secundarios severos. La ausencia de una vacuna efectiva, la resistencia a medicamentos y sus costes y efectos secundarios, hacen de la leishmaniosis canina un reto. El objetivo es buscar alternativas naturales para mejorar la calidad de vida de las mascotas.

Alternativas naturales: Artemisia Annua

La Artemisia annua, también llamada ajenjo dulce o chino, es un miembro de la familia Asteraceae. Históricamente, ha sido empleada en la medicina china, pero su relevancia moderna proviene del descubrimiento de la artemisinina en 1972, su componente activo. Esta molécula ha demostrado ser eficaz contra la malaria (1) y su impacto fue tan significativo que la Dra. Youyou Tu recibió el Premio Nobel de Medicina en 2015 por el aislamiento y purificación de dicha molécula.(2). La artemisinina actúa generando radicales libres que dañan al parásito de la malaria(3). Además, la Artemisia annua contiene flavonoides con propiedades inmunomoduladoras y su combinación con otros polifenoles de la planta potencia la acción de la artemisinina. (4),(5) A pesar de sus beneficios, es importante tener precauciones al usarla en ciertas poblaciones, como las hembras gestantes. (6) Es prometedora en el tratamiento de enfermedades como la leishmaniosis.

Hierro

El hierro es crucial para la activación de la artemisinina y es esencial para muchos procesos biológicos, como la producción de hemoglobina. Los animales afectados por leishmaniosis suelen tener deficiencias de hierro debido a la acción del parásito, lo que puede contribuir a la anemia, lo que una suplementación con este oligoelemento resultará necesaria para tratar la anemia.

Vitamina C

La vitamina C mejora la absorción del hierro. Funciona formando un quelato soluble que facilita su absorción y tiene un papel en el transporte intracelular del hierro (7). Una proporción adecuada de vitamina C a hierro es vital para maximizar este efecto. Además, se ha observado que reponer los niveles de ascorbato intracelular hace aumentar hasta el 50% el almacenamiento de hierro intracelular de la proteína ferritina.

Vitaminas del complejo B

Estas vitaminas son esenciales para la producción de glóbulos rojos. En particular, la vitamina B9 (ácido fólico) y la B12 juegan papeles cruciales en la salud de la médula ósea y en la prevención de anemias específicas. La suplementación con estas vitaminas en formas metiladas puede ser especialmente beneficiosa.

La carencia de cualquiera de ellas ocasiona anemias megaloblásticas. Ambas participan en la síntesis de ácidos nucleicos y cuando estos no pueden sintetizarse de manera correcta en las células precursoras de los eritrocitos, no se produce la división del núcleo y por lo tanto las células alcanzan un gran tamaño por aumento del citoplasma (megaloblastos). Estos eritrocitos de gran tamaño carecen de funcionalidad dando lugar a la anemia. 

Vitamina A

La suplementación con vitamina A mejora la producción de glóbulos rojos y aumenta la concentración de hemoglobina. Facilita la redistribución del hierro desde sus depósitos hepáticos hasta la médula ósea. Cuando los niveles de vitamina A son muy bajos, la producción de eritrocitos es menor, ya que, el hierro queda retenido en el hígado y el bazo. Se ha comprobado que el consumo de vitamina A, incrementa la concentración sérica de hierro, la concentración de ferritina sérica y el porcentaje de saturación de transferrina.

Por otro lado, la vitamina A también actúa sobre ciertas hormonas implicadas en la producción de glóbulos rojos, como por ejemplo el factor de crecimiento insulínico tipo 1. Además, algunos metabolitos de dicha vitamina participan en la regulación de la transcripción de varios genes del hígado implicados en el almacenamiento y movilización de los depósitos de hierro hepático.(8)

Vitamina D

Aunque es más conocida por su relación con el metabolismo del calcio, la vitamina D también tiene un papel en la producción de glóbulos rojos, trabajando junto con hormonas como la eritropoyetina.

Algunos estudios demuestran que la vitamina D junto con EPO ejercen un efecto sinérgico en la estimulación de la médula ósea y en la eritropoyesis.(9)

Antioxidantes

Por último, Antioxidantes. El incremento de radicales libres en la medula ósea produce un déficit en la hematopoyesis, dando lugar a inmunodepresión y anemia. Los antioxidantes son vitales para proteger las células de los radicales libres. El estrés oxidativo puede interferir con la producción de glóbulos rojos, llevando a condiciones como la anemia hemolítica autoinmune. Para garantizar el buen funcionamiento de estas enzimas es necesario el aporte de vitaminas (C y E) y oligoelementos (zinc, manganeso, cobre y selenio) con capacidad antioxidante, que potencian el sistema inmunitario y reducen el estrés oxidativo de las células precursoras de los eritrocitos. (10)

Referencias Bibliográficas
  1. Loo C.S, Lam N.S, Yu D., Su X.Z, Lu F. Artemisinin and its derivatives in treating protozoan infections beyond malaria. Pharmacol Res. 2016; 117: 192-217.
  2. Su X.Z, Miller L.H. The discovery of artemisinin and the Nobel Prize in Physiology or Medicine. Science China. Life Sciences 2015; 58 (11): 1175-9.
  3. Sen R. et al. Iron enhances generation of free radicals by Artemisinin causing a caspase-independent, apoptotic death in Leishmania donovani promastigotes. Free Radic. Res2010; 44(11):1289-95.
  4. Islamuddin M. et al. Th1-Biased immunomodulation and therapeutic potential of Artemisia annua in murine visceral leishmaniasis. Negl. Tropical Diseases 2015; 9(1):e3321.
  5. Weathers P.J et al. Artemisinin production in Artemisia annua – studies in plant and a novel delivery method for treating malaria and other neglected diseases. Phytochem Rev 2011;10(2):173-83.
  6. Boareto A.C, et al. Toxicity of artemisinin [Artemisia annua L.] in two different periods of pregnancy in Wistar rats. Reproductive toxicology 2008; 25 (2): 239-46.
  7. Walczyk et al. lnhibition of lron Absorption by Calcium Is Modest in an lron-Fortified, Casein- and Whey-Based Drink in lndian Children and Is Easily Compensated for by Addition of Ascorbic Acid. J. Nutr2014; 144, 1703-1709.
  8. Scheers N. and Sandberg A. S. lron Transport through Ferroportin Is lnduced by lntracellular Ascorbate and lnvolves IRP2 and HIF2a. Nutrients2014; 6, 249-260.
  9. Naini A. E. et al. The effect of Vitamin D administration on treatment of anemia in endstage renal disease patients with Vitamin D deficiency on hemodialysis: A placebo-controlled, double-blind clinical trial. Res. Med. Sci. 2015; 20(8):745-50.
  10. Kaushal N. et al. The Regulation of Erythropoiesis by Selenium in Mice. Redox Signal2011. 14, 1403-1412.
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