NAC: antioxidante con múltiples aplicaciones

¿Qué es la N-acetilcisteína?

NAC: protección contra el daño celular

La N-acetilcisteína, derivada del aminoácido L-cisteína, es crucial para la producción de glutatión reducido (GSH), un antioxidante que defiende al organismo de los radicales libres. Estos radicales pueden causar daño celular y acelerar el envejecimiento. Gracias a su capacidad antioxidante, la NAC ofrece protección y beneficios en varios ámbitos de la salud, como su rol antiinflamatorio, protector del hígado y su utilidad en enfermedades neurológicas y vasculares, además de su uso en el tratamiento del COVID-19. [1]

¿Para qué tomar NAC? Beneficios destacados

La NAC es ampliamente usada en patologías respiratorias crónicas como agente antimucolítico, ayudando a disminuir la viscosidad del moco y facilitando la expectoración, lo cual es vital para pacientes con bronquitis o enfisemas. Además, reduce la producción de moléculas proinflamatorias y posee efectos vasodilatadores que ayudan a reparar el endotelio vascular, minimizando la inflamación y el daño tisular. Su potente actividad antioxidante también la convierte en un tratamiento prometedor para virus como el COVID-19 [2] y la hepatitis B, y se investiga su efecto en la replicación del VIH.[3]

Adicionalmente, la NAC reduce la fatiga muscular y acelera la recuperación post-ejercicio, lo que la hace atractiva para atletas. [4]

También está siendo estudiada por su potencial en enfermedades neurológicas como Alzheimer y epilepsia, debido a su impacto en los sistemas de óxido nítrico y su capacidad para mitigar el estrés, infecciones, daños tóxicos y condiciones inflamatorias. [5,6]

Sugerencias de uso sobre la NAC

La NAC es esencial para la síntesis de glutatión y, por ende, ofrece numerosos beneficios, incluyendo protección hepática y propiedades antimucolíticas. Se aconseja consumirla con el estómago vacío para evitar la reducción de la biodisponibilidad de ciertos minerales, debido a su efecto quelante. Idealmente, debe tomarse dos horas antes o después de las comidas para optimizar su absorción y efectividad.

Referencias Bibliográficas.
  1. Minarini, Alessandro; Ferrari, Silvia; Galletti, Martina; Giambalvo, Nina; Perrone, Daniela; Rioli, Giulia; Galeazzi, Gian Maria (2016). N-acetylcysteine in the treatment of psychiatric disorders: Current status and future prospects. Expert Opinion on Drug Metabolism & Toxicology, (2016), 17425255.2017.1251580–. doi:10.1080/17425255.2017.1251580
  2. Shi Z, Puyo CA. N-Acetylcysteine to Combat COVID-19: An Evidence Review. Ther Clin Risk Manag. 2020 Nov 2;16:1047-1055. doi: 10.2147/TCRM.S273700. PMID: 33177829; PMCID: PMC7649937.
  3. Siu JTP, Nguyen T, Turgeon RD. N-acetylcysteine for non-paracetamol (acetaminophen)-related acute liver failure. Cochrane Database of Systematic Reviews 2020, Issue 12. Art. No.: CD012123. DOI: 10.1002/14651858.CD012123.pub2.
  4. Slattery, K. M., Dascombe, B., Wallace, L. K., Bentley, D. J., & Coutts, A. J. (2014). Effect of N-acetylcysteine on cycling performance after intensified training. Medicine and science in sports and exercise, 46(6), 1114–1123. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000000222
  5. Tardiolo, G., Bramanti, P., & Mazzon, E. (2018). Overview on the Effects of N-Acetylcysteine in Neurodegenerative Diseases. Molecules (Basel, Switzerland), 23(12), 3305. https://doi.org/10.3390/molecules23123305.
  6. Rushworth, Gordon F.; Megson, Ian L. (2014). Existing and potential therapeutic uses for N-acetylcysteine: The need for conversion to intracellular glutathione for antioxidant benefits. Pharmacology & Therapeutics, 141(2), 150–159. doi:10.1016/j.pharmthera.2013.09.006
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