Sistema inmunitario: Vitamina C, Zinc y Selenio

Escaramujo, Zinc y Selenio

Sistema inmune y la vitamina C

El sistema inmunitario se encarga de protegernos de las infecciones y de los agentes ajenos al organismo. Compuesto de una red muy compleja de células y sustancias que, con distintas actividades, se distribuyen en todos los tejidos.

Por su parte, la vitamina C, llamada ácido ascórbico, es un carbohidrato hidrosoluble. El organismo humano no puede sintetizarlo y proviene de las frutas y hortalizas. Sus requerimientos son más elevados en personas mayores de 60 años, embarazadas y fumadores. Los deportistas necesitan 200 miligramos diarios suplementarios para preservar el buen funcionamiento del sistema inmune durante y después del ejercicio intenso.

La vitamina C tiene la capacidad de activar la función de los neutrófilos, células que reparan tejidos dañados y protegen contra infecciones, y potencia la acción del interferón, que impide que los virus invadan las células.

Los suplementos con vitamina C pueden ayudar a potenciar ciertos aspectos del sistema inmunológico como la multiplicación de linfocitos T, la fabricación de citoquinas e inmunoglobulinas, y la eficacia de las células natural killer o NK.

Existe un debate sobre el impacto de la vitamina C en la severidad y duración de los resfriados, pero estudios como el de Gorton y colaboradores (1) indican una reducción significativa de los síntomas del resfriado con dosis altas de vitamina C, en un 85%.

Respecto al COVID-19, hay controversias, aunque investigaciones sugieren que la vitamina puede bloquear las proteasas del virus, esenciales para su multiplicación (2).

Para los adultos mayores, un estudio en Experimental Gerontology (3) respalda la administración diaria de 500 miligramos de vitamina C a mayores de 70 años, observándose una mejora en la función inmunitaria a niveles similares a los de adultos más jóvenes.

¿Beneficia la vitamina C al colágeno?

La vitamina C es fundamental en la producción de colágeno, una proteína estructural clave en el cuerpo. Esta vitamina es crucial para el tejido conectivo, apoyando la integridad de estructuras como vasos sanguíneos, dientes, encías, piel y huesos, y ayuda a formar una barrera epitelial eficaz.

Es vital en la síntesis de colágeno porque actúa como un agente reductor que dona electrones, facilitando la actividad de enzimas esenciales en la hidroxilación de los aminoácidos prolina y lisina, cruciales en la creación del colágeno.

Vitamina C: papel antioxidante

Como antioxidante, la vitamina C juega un rol protector frente a los desequilibrios redox causados por agentes oxidativos, como los radicales libres y las especies reactivas de oxígeno, originados por factores ambientales y procesos biológicos. Estas moléculas pueden dañar ADN, membranas celulares y proteínas estructurales, acelerando el envejecimiento tisular. La vitamina C defiende contra este daño al ceder electrones a estas moléculas nocivas (4).

Además, la vitamina C es beneficiosa para el metabolismo energético, el sistema nervioso, la reducción de la fatiga y la optimización de la absorción de hierro.

La vitamina C, junto con el zinc y el selenio, forma una poderosa mezcla antioxidante. Los suplementos alimenticios frecuentemente incluyen vitamina C de fuentes naturales como el escaramujo o Rosa canina.

Sistema inmune y el Zinc

Los alimentos ricos en zinc son esenciales para la salud, ya que este mineral es omnipresente en las células del cuerpo y cumple con múltiples roles vitales.

El zinc es conocido por fortalecer el sistema inmunitario y se ha demostrado que los suplementos que lo incluyen pueden prevenir y mitigar los síntomas del resfriado común (5).

Este nutriente es clave en la división y diferenciación de las células y es esencial en la reparación de heridas.

Además, es importante para el crecimiento de huesos, uñas y piel y es vital para mantener la agudeza mental, el procesamiento de macronutrientes y la producción de proteínas.

Sistema inmune y el Selenio

El selenio, otro oligoelemento necesario en cantidades mínimas, se adquiere principalmente a través de alimentos como mariscos, carne, huevos y cereales.

Crucial para la inmunidad, la carencia de selenio puede comprometer la producción de inmunoglobulinas IgM e IgG y afectar la movilidad de los neutrófilos (6).

Es esencial para el funcionamiento de la tiroides y la regulación de los procesos redox, además de ser un cofactor en enzimas antioxidantes que protegen a las células del daño oxidativo.

La relación entre el sistema inmunitario y la vitamina C se ve reforzada con la adición de selenio y zinc en los suplementos alimenticios, proporcionando un efecto sinérgico que beneficia numerosas funciones del cuerpo.

Referencias Bibliográficas.
  1. Clay Gorton, DC, Kelly Jarvis, DC. The effectiveness of vitamin C in preventing and relieving the symptoms of virus-induced respiratory infections. Journal of Manipulative and Physiological Terapeutics Volume 22, Issue 8, P530-533,1999.
  2. Narsingh Malla, S. Pandey. Vitamin C inhibits SARS coronavirus-2 main protease essential for viral replication. BiorXiv, 2021.05.02.442358.
  3. De la Fuentea, C. Sánchez. Vitamin C and vitamin C plus E improve the immune function in the elderly. Experimental Gerontology, Volume 142, December 2020, 111118.
  4. Pullar JM, Carr AC. The Roles of Vitamin C in Skin Health. Nutrients. 2017;9(8):866. doi: 10.3390/ nu9080866
  5. Douglas, R.M. & H. Hemila. 2005. Vitamin C for preventing and treating the common cold. PLOS Medicine 2: e168
  6. Schomburg L. Selenium, selenoproteins and the thyroid gland: interactions in health and disease. Nat Rev Endocrinol. 2012;8(3):160-171
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